𝐶𝑢𝑎𝑑𝑒𝑟𝑛𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑎𝑙𝑡𝑜 𝑟𝑒𝑛𝑑𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 | 𝑃𝑙𝑎𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑀𝑖𝑛𝑑 𝐵𝑢𝑠𝑖𝑛𝑒𝑠𝑠
Hace años empecé a trabajar en el departamento comercial de una televisión local. Mi trabajo consistía en captar anunciantes.
Nunca había vendido nada.
Venía de once años de baloncesto de alto nivel, becada en el CAR Joaquim Blume desde los catorce, internacional con la selección española y hasta entonces nunca había tenido que convencer a nadie de mi valor. Entrenaba, competía, y las oportunidades llegaban.
De repente, mi trabajo consistía en salir a buscarlas. Cartera de clientes: cero. Puerta fría. Muchos «no», algunos repetidos.
Lo que me sostuvo en esos primeros meses no lo aprendí vendiendo. Lo había entrenado años antes, en una pista de baloncesto:
Perder un partido y volver a entrenar al día siguiente con la mentalidad de seguir aprendiendo. Fallar un tiro decisivo y tener que seguir jugando los siguientes veinte minutos y en definitiva aceptar que el error forma parte del proceso y no es una señal inequívoca de que no vales.
Esa tolerancia al fracaso, entrenada, no innata, fue lo que me permitió seguir llamando a la puerta después del quinto «no». El deporte no me enseñó a vender. 𝐌𝐞 𝐞𝐧𝐬𝐞ñó 𝐚 𝐬𝐨𝐬𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐥𝐚 𝐢𝐧𝐜𝐞𝐫𝐭𝐢𝐝𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫𝐥𝐨.
Hoy, cuando trabajo con directivos y CEOs, veo la misma pregunta de fondo, aunque no se formule así: ¿cómo sostengo la exposición al error mientras tomo decisiones cuyo resultado no puedo garantizar?
Un liderazgo real no se ejerce con certezas. Se ejerce lanzando decisiones al terreno de juego sin saber si van a salir bien, y teniendo solidez interna para no desmoronarse si no salen.
I eso no se aprende en un máster, ni con un mentor que tenga todas las respuestas (spoiler: no las tiene, nadie las tiene todavía). Se resuelve con la misma capacidad que se entrena en el deporte de alto nivel: exponerse, sentirte vulnerable e incluso mediocre a veces, fallar, acertar, ajustar, y volver a intentarlo sin que el fracaso puntual erosione la confianza de fondo.
¿Dónde aprendiste tú a sostener la incertidumbre sin que te frenara?
𝑁ú𝑟𝑖𝑎 𝐹𝑜𝑛𝑡𝑠
𝑃𝑙𝑎𝑦 𝑡ℎ𝑒 𝑀𝑖𝑛𝑑